Historia de las tarjetas de béisbol, un ícono del Pasatiempo de América

La historia beisbolera es tan rica  y extensa que podemos escribir una infinidad de artículos sobre todos los aspectos que forman del Pasatiempo de América. Esta vez hablaremos de las tarjetas de béisbol, un artículo tan antiguo como el deporte.

Las llamadas popularmente ‘postalitas’ o ‘barajitas’ fue algo que ploriferó junto al béisbol en la postguerra, coleccionandose en albumes o simplemente en estuches. Era un pasatiempo popular en que los niños intercambiaban tarjetas.

A continuacion les presento una breve historia de las tarjetas de beisbol.

Primeras tarjetas

Aunque con el paso de los años las tarjetas de béisbol iban más dirigida a los niños, en sus inicios estaban pensada para los adultos como herramienta de mercadotecnia. En 1880 (hace un tiempesito…) las compañias tabacaleras comenzaron a imprimir en sus cajas imágenes de diferentes figuras del espectáculo, heroes de guerra y deportistas, a partir de ese momento los niños recojían dichas cajetillas para coleccionarlas.

Las primeras tarjetas eran ilustraciones.

Luego en la década de 1930 la compañia Goudey Gum Company incluyó tarjetas de béisbol en paquetes de goma de mascar. Este fue el precedente para que varias compañias nacieran y de igual forma comercializaran las tarjetas de béisbol con gomas de mascar.

Bowman Corporation fue la primera en imprimir tarjetas de béisbol en 1950 exclusivamente para la venta.

Topps, el gigante y monarca de las tarjetas

En 1952 Sy Berger dió un giro a las tarjetas de béisbol con la serie Topps, estas eran mucho más trabajadas y novedosas, incluyendo las biografías de los jugadores y colores más vibrantes. Su encanto visual rápidamente convirtió a Topps en el líder de la industria, y Berger aprovechó  para obtener contratos exclusivos con los jugadores.

Cuatro años después de la presentación de la nueva serie de Berger, Topps adquirió Bowman, su competidor más cercano.

Para entonces, los niños estadounidenses tenían una fuerte cultura de coleccionar tarjetas, pero dicha cultura también se traspasaba a los adultos. Las tarjetas de béisbol se convirtieron en un artículo muy valorado y las colecciones se vendían por miles de dolares a mediados de los años setenta.

En 1975 la compañia Fleer demanda romper el monopolio de Topps, finalmente gana.

Topps no fue la única en prosperar, compañias como Fleer o Donruss  también comercializaron tarjetas a medias de los años 80 pero sin dudas Topps era la marca líder y la única que podía vender las tarjetas junto a la goma de mascar.

Las tarjetas de novatos eran las más codiciadas, por ejemplo la tarjeta de Nolan Ryan era una de las más valiosas entre los coleccionistas.

Honus Wagner de 1909, La tarjeta más cara de la historia

Los mitos sobre su tarjeta son tan grandes como su leyenda como pelotero. La serie T206 Fue producida por la compañía tabacalera American Tobacco Company pero el jugador se mostró inconforme de que su imagen se asociara con el consumo de cigarros por lo que la producción fue detenida. Se calcula que quedan 100 en existencia y menos de 20 en buenas condiciones. En 2007 un ejemplar fue vendido en 2 millones 800 mil dólares. Su valor mínimo está entre los 250,000 y 400,000 dólares.

Otras tarjetas valiosas son la de Mickey Mantlel Topps No. 311 de 1952 y la de Babe Ruth. Goudey No. 53 de 1933, ambas con un precio entre los $2,000 y $5,000 dólares.

Nueva era y caida del mercado

Más tarde ya iniciando la década de 1990 la empresa Upper Deck explotó con la figura de Ken Griffey Jr. y para esa épóca ya existían hasta diez compañias que imprimían tarjetas de béisbol entre ellas; Topps, Bowman, Leaf, Fleer, Upper Deck, Donruss y Score.

En los años 80 hubo una sobreproducción de tarjetas.

Con el paso de los años la sobreproducción las tarjetas causó una caida en las ventas de nuevas tarjetas y eventualmente el valor de las antiguas desendió significativamente. Las tarjetas perdieron mucho terrero entre los aficionados del béisbol debido a que la gran cantidad quitaban ‘rarera’ o ‘exclusividad’ (todos la tenían). Según datos, las ventas de nuevas tarjetas disminuyeron de 1.5 mil millones en 1992 a 200,000 en 2008, y empresas como Pacific (2001) y Fleer (2006) se declararon en quiebra.

Habían aproximadamente 10,000 tarjetas de novato de Derek Jeter, impidiendo que escaseara y disminuyendo su valor.

A partir de 2008 Topps es la única compañia con licencia para comercializar tarjetas de béisbol de las Grandes Ligas. Aunque se ha convertido en un mercado muy reducido, año tras año y gracias a la integración de la compañia a los medios digitales han logrado mantenerse, siendo la serie Oppening Day la más solicitada.

Topps cuenta con una aplicación que permite coleccionar tarjetas de forma digital.

Por supuesto que las tarjetas de béisbol ya no son un artículo por el que los niños se desviven, pasando a una subcomunidad de coleccionistas entusiastas del deporte que no quieren dejar escapar el pasado y que son amantes de la historia del béisbol más romántico.